El árbol del orgullo, mi fianl.
Pero para desgracia del pájaro tentador, escrito está que los malos al final siempre pagan, el monje sonó la campana, que por una razón incomprensible hizo efecto en aquel pájaro volviéndolo de nuevo una serpiente obligada a arrastrarse, aun así el árbol procedió a tragárselo vivo. Aquella serpiente soy yo y escribo desde el interior de ese árbol plumado de color azul que además tiene ojos de serpiente. Y a veces cuando nadie lo ve puedo sentirlo arrastrarse. Desde el principio se ha visto que los enamorados suelen juntarse al pie de los árboles, a veces sin ninguna intención de pecar. Pues este árbol además de devorar pájaros, como la sapiente que engañó a Eva, se dedica a engañar mujeres incitándolas al pecado y estas arrastran al hombre a su mal. De ahí se explica como los enamorados caen en fornicación cuando se sientan en los bosques a hablar de amor, pues ese árbol con voz pasiva los engaña e hipnotiza haciéndolos caer en la tentación. Tal como fue el pecado original.

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